sábado, 24 de noviembre de 2012

Reglas de los canallas 1. Un canalla siempre es un canalla



Un granuja siempre consigue lo que desea…

Hace diez años, el marqués de Bourne fue desterrado de la sociedad sin otra cosa que su título. Ahora, socio del local de juego más exclusivo de Londres, el frío y despiadado Bourne hará lo que sea necesario para recuperar su legado… incluyendo casarse con la perfecta y muy decente lady Penelope Marbury.

Un compromiso roto y años de decepcionantes cortejos ha hecho que Penelope sienta escaso interés por un matrimonio tranquilo y cómodo y ansíe algo más. Es una suerte que su reciente esposo tenga acceso a un mundo de placeres por explorar.
Tal vez Bourne sea un príncipe en el submundo ilícito de Londres, pero jura que nada empañará la inocencia de Penelope… Un reto en sí, ya que la dama descubre que sus deseos y su buena disposición para apostar por ellos… Incluso su corazón.” (Sinopsis extraída de Autoras en la Sombra)

Con A Rogue By Any Other Name, Sarah MacLean abre una nueva serie llamada “Rules of Scundrels” a cuyos protagonistas, por lo que parece, ya hemos podido conocer en esta primera entrega. Los cuatro socios dueños del club de juego más exclusivo de Londres, cada uno con su vergonzoso pasado, aparecen dispuestos a escandalizar a la alta sociedad inglesa y a enganchar a las lectoras a esta nueva saga.

Hace algunos años que el marqués de Bourne lo perdió todo por una estúpida carta. Sus tierras, sus riquezas, todo aquello que no estaba vinculado a su título fue a parar, nada más y nada menos que a las manos del que había sido el mejor amigo de su padre. Ahora, tanto tiempo después, ha llegado el momento de que él pueda recuperar lo que es suyo y, de paso, llevar a cabo su venganza. El hecho de que la dulce Penélope se vea involucrada en sus planes no le detendrá. En todas las batallas hay daños colaterales y él está lo suficientemente envilecido como para que le dé exactamente igual que ella sea infeliz a causa de sus acciones. Se casará con ella para recuperar sus tierras, sin detenerse a considerar que ella tal vez merezca un matrimonio mejor, un matrimonio de verdad con un marido que la ame. Llevará a cabo sus planes sin tener en cuenta el daño que le pueda causar a ella y al que, en otro tiempo, también fue su mejor amigo. Se vengará, cueste lo que cueste, porque el deseo de venganza ha sido lo único que lo ha mantenido en pie durante todos estos años. Y si en el proceso debe llevarse por delante a las únicas dos personas que lo han querido siempre, que así sea.

Penélope no desea un matrimonio convencional. Desde que el duque de Leighton la dejó plantada para casarse con su escandalosa novia italiana, ha estado pensando seriamente en el asunto. Y, tras verlos juntos y profundamente enamorados, ha decidido que quiere algo más. Quiere lo mismo que ellos tienen. Pero, ¿cómo va a lograrlo si ella, sin su dote, no vale nada? Todos los caballeros que la han cortejado lo han hecho por el dinero. Sin excepción. Tal vez debería conformarse. De hecho, cuando el que, durante mucho tiempo, ha sido su más querido amigo se lo propone, está a punto de ceder. Quizá su destino sea casarse sin amor… Pero, entonces, aparece él. Inflexible, duro y dispuesto a cualquier cosa por salirse con la suya. El marqués de Bourne no es un hombre fácil de manejar y si él ha decidido que quiere casarse con ella, Penélope poco puede hacer para escapar… Sobre todo si, en el fondo, no tiene claro que quiera huir.

En A Rogue By Any Other Name nos encontramos con una historia en la que el odio, el deseo de venganza y el amor se entrelazan, formando una compleja y fascinante trama que engancha desde la primera página. El misterioso marqués aparece en escena tras diez años desaparecido, sin que se sepa nada de lo que ha hecho en ese tiempo. Penélope, por su parte, debe resurgir tras el escándalo que, años atrás, la convirtió en una solterona. El duque de Leighton la abandonó por nada más y nada menos que Julianna Fiori, protagonista de la última entrega de la serie “Love By Numbers”. Ambos deberán, pues, superar el pasado, conocerse (o reconocerse, en realidad) y evolucionar, dejando atrás ese pasado que les hace tanto daño. Aunque, por supuesto, no resultará fácil, sobre todo en el caso del marqués. Penélope dará constantemente contra ese muro de cinismo y desencanto que él ha erigido a su alrededor y que no parece muy dispuesto a derribar.

Los personajes principales están muy bien desarrollados, como suele suceder con los protagonistas de Sarah MacLean. No obstante, he de decir que Bourne es más “oscuro” que los encantadores hermanos St. John, mucho más misterioso. Resulta complicado comprender el por qué de sus acciones, y tendremos que ir descubriendo, poco a poco, quién es ese hombre en realidad. Penélope, sin embargo, guarda más similitudes con sus predecesoras. Respetable, seria y responsable, me ha recordado mucho a aquella Callie con la que la autora nos conquistaba hace ya algún tiempo.

Los secundarios, por su parte, prometen ya en esta primera entrega. Los socios de Bourne, una panda de sinvergüenzas de cuyas vidas sólo hemos podido percibir algún retazo, parecen proclamar a gritos que no tardarán en conquistarnos y las hermanas de Penélope parecen dispuestas a dar de qué hablar.

Asimismo, ese sentido del humor tan propio de la autora y sus diálogos chispeantes, están también presentes aquí, fusionándose a la perfección con esos momentos más “tensos” y consiguiendo que la novela transcurra con fluidez y se lea rápidamente.

Para finalizar, he de reconocer que desde que aquel Nueve reglas que romper para conquistar a un granuja cayó en mis manos, Sarah MacLean se ha convertido en una de mis autoras favoritas y con libros como este no hace más que recordarme el por qué.

De ponerle una nota, le doy un 9.

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